Ya estamos en pleno ecuador de la temporada montera y el tiempo, aunque algo seco en el sur peninsular, realza con más intensidad los colores invernales. Cazamos como otros años, con seguridad y confianza, aunque sin bajar la guardia, respetando la tradición y las buenas formas de la montería.

El clima manda

Comienzan los días verdaderamente fríos, quizá lluvia, viento, nieve, niebla… El clima manda y los monteros nos acoplamos a él, como un compañero más de la jornada cinegética.

Y, ahora, las monterías están necesitando agua. Ella nos da la vida procurando alimento, con ella los perros cazan más y mejor, las reses muestran su lado salvaje, su potencia, su instinto… y, los monteros, su verdadera afición… ¡Todas esas facetas por las que nos resultan tan mágica y atractiva esta modalidad!

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