Aún con el sabor de la temporada de caza que ya se acaba, comenzamos a ver en, nuestro futuro cinegético inmediato, la bonita y embrujadora silueta del corzo. Aún con correa y en grupos familiares, empiezan a estar inquietos ante la llegada del momento en el que tengan que buscar sus propios territorios.

Los machos adultos comienzan a buscar sus gastaderos de siempre, mientras que las hembras, en avanzado estado de gestación, andan buscando los mejores y más verdes pastos para poder amamantar a sus rastras en un futuro no ya tan lejano.

Cada mochuelo a su olivo

Donde más tranquilidad encontró para sus retoños el año pasado, la futura madre encaminará sus pasos, dejando ya atrás a sus añejos ‘mocitos’. Necesita tranquilidad y mucha proteína verde: a más verde, más leche.

Los machos que, este año, ya llamaremos adultos, buscan una zona donde los viejos pasaron la última temporada, confiando en que su ocupante sea demasiado anciano o fuera abatido por la selección, natural o humana.

Una vez que volvamos a pestañear estarán todos ubicados y la temporada de caza del corzo habrá comenzado. No te despistes, no te confíes, busca tu corzo con antelación en nuestra central de reservas.

 

Foto: freepik.es

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